Pitágoras: "Una bella ancianidad es, ordinariamente la recompensa de una bella vida."

Prof. Dra. Adela Beatriz Kohan

Psicogerontóloga, Psicogeriatra y Logoterapéuta

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Castelar, Prov. Buenos Aires
Argentina
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"Se debe fomentar el pensamiento positivo sin dejar que factores como la ansiedad, la depresión o el miedo irracional interfieran en el quehacer cotidiano de los adultos mayores, el envejecimiento no tiene por qué ser estresante"

“Las Personas Mayores son la memoria de un pueblo y maestros de la vida. Cuando una sociedad no cuida a sus ancianos niega sus propias raíces y simplemente sucumbe”

Escuela de Ciencias del Envejecimiento

Colaboraciones

La vejez en las Américas

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El síndrome de Burnout

17.07.2014 01:57

“Deterioro y cansancio excesivo progresivo unido a una reducción drástica de energía, acompañado a menudo de una pérdida de motivación, que a lo largo del tiempo afecta las actitudes, los modales y el comportamiento en general.”

Freudenberger (*).

En 1980, a raíz de la publicación del libro titulado: “Burn Out: The High Cost of High Achievement. What it is and how to survive it”, cuyo coautor fue el reconocido y eminente psicólogo estadounidense, de origen alemán, Herbert J. Freudenberger, es cuando se empieza a tomar conciencia de un fenómeno psicosocial que hacía tiempo que venía afectando a muchos profesionales cualificados especialmente aquellos que tenían contacto con personas con problemas. Este libro fue el colofón de años de estudio iniciados hacia la mitad de la década de los ’70 cuando,  Freudenberger, trabajaba en una clínica de Nueva York. En aquellos años observó como una gran mayoría de los voluntarios y los profesionales de la medicina que trabajaban con toxicómanos sufrían, en un periodo determinado –generalmente no superior a un año-, una pérdida progresiva de energía hasta llegar al agotamiento, síntomas de ansiedad y depresión así como desmotivación en su trabajo y agresividad con los pacientes.

Sin embargo, quién acuñó por primera vez este término para describir el síndrome fue H.B. Bradley (**) en el año 1969. Lo utilizó como metáfora para definir el fenómeno psicosocial que padecían los oficiales de policía, a los que consideraba como “staff burnout”, encargados de controlar la libertad condicional de los reclusos. Presumiblemente tomó como referencia el título del best seller de Graham Green, “A Burn Out case” (Un caso acabado, en español) ya que su protagonista, un hombre depresivo, se sentía totalmente frustrado personal y profesionalmente. Posteriormente, en 1974, fue Freudenberger quién popularizó el término para describir aquellos estados físicos y psicológicos que tanto él como otros colegas sufrían al trabajar con una gran cantidad de jóvenes drogadictos.

En otro orden de cosas, en el año 1976, la prestigiosa psicóloga norteamericana Christina Maslach (***) presentó ante un congreso de la Asociación Americana de Psicología (APA, en sus siglas en inglés), una ponencia donde definía el “burnout” como un síndrome tridimensional que consideraba como dimensiones de análisis los siguientes parámetros: a) agotamiento emocional, b) despersonalización y c) baja realización personal, y que ocurriría entre sujetos que trabajan en contacto directo con clientes o pacientes. Su libro Maslach Burnout Inventory (MBI), está considerado, junto con el de Freudenberger, el mejor refutado instrumento de investigación y el más utilizado para la evaluación y diagnosis de este síndrome.

Qué significa ese término y porqué se utiliza para definir un síndrome

El término burnout procede del inglés y podría traducirse al español como “estar quemado” o “estar acabado”.  Es por ello que esta patología también pueda ser llamada como: síndrome de desgaste profesional, síndrome de desgaste ocupacional (SDO), síndrome del trabajador desgastado o consumido, síndrome de la cabeza quemada.

En Francia, y durante mucho tiempo en otros países de Europa como, por ejemplo en España, se le denominó como surmenage que sería un equivalente al estrés pero se deben de diferenciar ambas dolencias pues, a pesar de tener síntomas comunes y de que la una lleve a la otra, son básicamente distintas y su confusión podría llevar a la aparición de diferentes modelos interpretativos.

Cristina Maslach  dejó bien claro en el planteamiento de su ponencia ante la APA, que  los afectados sufren sobrecarga emocional o síndrome de burnout al que define como de agotamiento emocional, despersonalización y baja realización personal que puede ocurrir entre individuos cuyo trabajo implica atención o ayuda a los demás. Hasta entonces, los abogados laboralistas estadounidenses, se referían a este síndrome para describir el proceso gradual de pérdida de responsabilidad profesional y desinterés cínico entre compañeros de trabajo, refiriéndose a un conjunto de respuestas emocionales que afectaban a los profesionales de ayuda a los demás.

“El mundo del trabajo es una arena agresiva en la cual el individuo trata de sobrevivir”

Esta definición, según Maslach y Leiter, puede reagrupar diversas manifestaciones de tensión que se dan en personas adictas al trabajo.  Generalmente, los afectados por el síndrome de burnout presentan sensación de fracaso y una existencia agotada o gastada que resulta de una sobrecarga por grandes exigencias de energía, recursos personales y fuerza espiritual y anímica del trabajador". La patología recoge una serie de respuestas a situaciones de estrés que suelen provocar tensión al interactuar y tratar reiteradamente con otras personas que se manifiesta en diferentes aspectos.

Según los estudios de Freudenberger este síndrome sería contagioso, ya que los trabajadores que lo padecen pueden afectar a los demás con su hastío, desesperación y cinismo, con lo que en un corto período de tiempo la organización, como entidad, puede caer en el desánimo generalizado. Otros autores como Savicki, Seidman y Zager formulan la posibilidad de que genere efectos epidémicos.

Vulnerabilidad ante el riesgo de adquirir el síndrome

En general, la población más vulnerable y con mayor riesgo de padecer el síndrome se da en aquellos profesionales en los que se observan repetidas interacciones profesional-paciente o profesional-cliente y cuyo carácter es intenso y duradero.

Dichos profesionales suelen estar muy considerados y satisfactorios en el desempeño de sus funciones, altamente comprometidos con su trabajo y con grandes expectativas en las metas que se proponen a sí mismos por lo que el síndrome se desarrolla como respuesta biológica al constante estrés, a la sobrecarga emocional y laboral y, sobre todo, al temor al fracaso.

Estos síntomas son muy frecuentes en los profesionales de la medicina y auxiliares sanitarios como pueden ser los médicos, personal sanitario, psicólogos y psiquiatras,  terapeutas familiares y consejeros matrimoniales, trabajadores sociales y ocupacionales así como personal administrativo. También se da, y mucho, en el mundo de la docencia, en investigadores científicos, biólogos, auxiliares de laboratorio. Es frecuente encontrar casos entre el voluntariado social o trabajadores de organizaciones no gubernamentales de índole solidaria y humanitaria. También se dan casos en la judicatura y en el mundo legal así como en las Fuerzas Armadas y de Seguridad. Tampoco se escapan de ello los deportistas de élite y, por lo general, todas aquellas funcionalidades que tengan que ver con la competitividad o con la obtención de resultados rápidos y satisfactorios. Otras profesiones que, por cuestiones de espacio, no están saliendo reflejadas en este artículo también podrían ser propicias a la adquisición de esta patología. En general, dentro del ámbito de la psicología y de la medicina del trabajo se realizan análisis continuos en otras profesiones además de las aquí citadas a modo de ejemplo. Como dato curioso solamente añadir que en lo que respecta al género, diversas investigaciones apuntan a que las mujeres son las que presentan mayor prevalencia ante la posibilidad de adquirir el síndrome de burnout.

Síntomas

La sintomatología es, y puede ser, muy variada y a veces confusa, por lo que solamente deberá ser evaluada y diagnosticada por  un especialista que, tras realizar los estudios clínicos pertinentes, podrá llegar a la conclusión de si su paciente  padece o no esta patología. Así, mi querido lector o lectora, si te llegas a sentir identificado o identificada con lo que a continuación se describe no te precipites y acude, con tus sospechas, a la consulta  de tu médico que es quien mejor te sabrá aconsejar sobre los pasos a seguir.

Aclarada esta cuestión tan sumamente importante vamos a ver que síntomas puede presentar esta dolencia.

Principalmente, el paciente, denota un gran sentimiento de impotencia y, generalmente, se siente muy cansado desde el momento de levantarse. Vive en la creencia de que su trabajo no termina nunca y por mucho que se esfuerce en cumplir debidamente con sus compromisos, siempre tiene la sensación de que su trabajo nunca se acaba. La persona que sufre el síndrome de burnout se vuelve anhedónica, es decir, que lo que anteriormente le producía alegría y satisfacción, ha dejado de hacerlo. Se podría decir que se vuelven personas a las que nada les alegra ni les satisface, en otras palabras, personas que han perdido la capacidad de disfrutar. Estas personas tienen, también, la sensación de estar constantemente estresados sin aprovechar el tiempo libre en disfrutar de sus ratos de ocio. A diferencia de lo que le ocurría al principio, el trabajo ya no le produce incentivos por lo que se siente hastiado ante sus obligaciones y, por lo tanto, trata de eludirlas a la mínima oportunidad. Y, a la vista de otras personas, aparenta insensibilidad, depresión e insatisfacción. A esos síntomas propios del estrés a nivel físico se suman múltiples molestias: insomnio, dolor de cabeza, mareos, dolores musculares, trastornos digestivos, infecciones, manchas o afecciones en la piel, trastornos respiratorios y circulatorios o digestivos acompañados de variaciones en el peso, se engorda o adelgaza sin motivo aparente.

Recordemos que las tres dimensiones definidas por Maslach en su diagnóstico sobre el burnout son:

Agotamiento: Sensación de ya no ser capaz de ofrecer más de sí mismo a nivel profesional ni emocional;

Suspicacia/escepticismo/cinismo: Actitud distante hacia el trabajo y las obligaciones, hacia las personas a las que se está ofreciendo el servicio y también hacia los compañeros de trabajo.

Ineficacia Sensación de que no se están llevando a cabo debidamente las tareas y de que no se es incompetente en el trabajo que ya se siente más una carga que una satisfacción por el deber cumplido.

¿Cuáles son las causas que pueden propiciar la aparición del síndrome?

El síndrome burnout suele deberse a causas muy variadas y se origina, fundamentalmente, en profesiones donde la interactuación con otras personas es altamente elevada y con horarios de trabajo excesivos. En múltiples investigaciones se ha llegado a la conclusión de que se es más proclive a adquirir el síndrome cuando el horario laboral supera las ocho horas diarias, cuando no se ha cambiado de ambiente laboral durante largos periodos de tiempo y cuando la remuneración económica es insuficiente e inadecuada.

El desgaste ocupacional también sucede por tener una mala relación con los compañeros de trabajo o cuando se siente que los superiores inmediatos te tratan de manera incorrecta. El entorno también es muy importante, así en lugares donde existe un pésimo clima laboral o donde las condiciones de trabajo son inhumanas, las posibilidades de adquirir aumentan en proporción al mal trato recibido.

Pero recuerda, ante cualquier coincidencia con lo que has leído, si crees que te está sucediendo a ti, no tomes decisiones precipitadas… acude a un especialista o contacta con esta página y serás debidamente atendido por una profesional de este campo de la medicina.

 

 

 

Fuentes:

·         Graham Green “A burn out case” (Un caso acabado, en español)  Ed. Sur 1961, primera edición.

Ver sinopsis en: http://www.lecturalia.com/libro/11401/un-caso-acabado

·         Christina Maslach

Profesora del Departamento de Psicología y vicedirectora de pregrado en la Universidad de California en Berkeley.

Es mundialmente conocida por ser una de las mayores expertas e investigadoras del Síndrome de Burnout y coautora del Maslach Burnout Inventory (MBI), el instrumento de investigación más utilizado para la evaluación de este síndrome. En 1991 fue seleccionada como Fellow de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia por su trabajo revolucionario en la aplicación de la psicología social a problemas contemporáneos.

Página web oficial: http://psychology.berkeley.edu/people/christina-maslach

 

 

 

Bibliografía:

(*)  Freudenberger, Herbert J.

1.     (1998). «Stress and Burnout and their implication in the Work Environment». En Stellman. Encyclopaedia of occupational health and safety, vol. I. (en inglés). Geneva: International Labour Office ISBN 9789221098140.

2.     Add Richelson, Géraldine (1980). Burn Out: The High Cost of High Achievement. What it is and how to survive it (en inglés). Norvell, MA: Anchor Press. ISBN 9780385156646.

 

(**) Bradley, H.B. (julio 1969). «Community-based treatment for young adult offenders» (en inglés). Crime and Delinquency 15 (3):  pp. 359-370.

 

(***) Maslach, Christina

1.     (September 1976). «Burned-out». Human Behavior 9 (5):  pp. 16-22..

2.     Add Jackson, Susan (1986). Maslach burnout inventory manual (en inglés). Palo alto, CA: Consulting Psychologist Press, Inc